
En contra de las ideas que comúnmente se difunden hoy sobre la Política Agrícola Común (PAC) --a la que se considera una política sin demasiado sentido, cara para el contribuyente, muy beneficiosa para los agricultores europeos y hasta causa principal de la situación de subdesarrollo de muchos países del Segundo y del Tercer Mundo-- la realidad es que la PAC siempre tuvo, y sigue teniendo, una razón de ser evidente, que es el logro de los siguientes objetivos:
Respondiendo a las exigencias de los ciudadanos europeos, la PAC se ha desarrollado y se ha hecho más compleja, adquiriendo cada vez mayor importancia otros objetivos complementarios, como:
Lograr unos y otros objetivos requiere ofrecer a los agricultores, industriales y operadores comerciales europeos las compensaciones económicas precisas para que orienten sus recursos y esfuerzos a esos propósitos; compensaciones que tienen que estar en proporción a la importancia del servicio que prestan a la sociedad europea: la garantía de abastecimiento alimentario, en cantidad y calidad, imprescindible para la cohesión social de las sociedades que la integran y para la salud individual de todos los ciudadanos.
En su conjunto la financiación de la PAC cuesta aproximadamente 50.000 millones de euros al año; cantidad relativamente modesta y que está descendiendo en relación al PIB comunitario (0,54 % del PIB comunitario, a principio de los 90; 0,43%, en 2004 y, en 2013 será de 0,33%).
A nivel individual el coste de la PAC supone que cada ciudadano europeo contribuye a su financiación con 2 euros a la semana; aproximadamente el coste de un kilo de manzanas.
Si se tiene en cuenta que gracias a ese coste se garantiza un suministro de alimentos sanos y la vitalidad del medio rural, no se puede concluir que la PAC sea cara.
Por otra parte, las últimas reformas han supuesto un cambio radical en la forma del gasto, de modo que se destinan menos fondos para subvencionar la exportación o intervenir en los mercados y más para las ayudas directas a los productores y para el desarrollo rural.
La instrumentación administrativa de estos gastos se lleva a cabo a través de los Fondos Europeos Agrícolas, de reciente creación:
Con independencia de los gastos que efectúe la Comisión de modo centralizado, con cargo al FEAGA, este Fondo financia, en régimen de gestión compartida entre los Estados Miembros y la Comunidad, los gastos efectuados de conformidad con el derecho comunitario, de la siguiente naturaleza:
Por su parte el FEADER financia, en régimen de gestión compartida entre los Estados Miembros y la Comunidad, la contribución financiera de la Comunidad a favor de los Programas de Desarrollo Rural, realizados de conformidad con la legislación comunitaria.